El Emprendedor

Vamos a reflexionar sobre uno mismo (el emprendedor), ya que hay que ser consciente de que el convertirse en empresario trae consigo el nacimiento de una serie de obligaciones, y la asunción de determinados riesgos.

No todas las personas poseen las cualidades y los conocimientos suficientes para crear una empresa y dirigirla posteriormente (aunque los conocimientos pueden llegar a adquirirse).

Así, debemos considerar una serie de aspectos ideales de como debe ser un emprendedor:

1.Cualidades personales:

- Ilusión en el proyecto y fé en sí mismo: El emprendedor debe estar ilusionado con su proyecto, creer en su idea y en sus posibilidades de llevarla a la práctica con éxito, ser constante y saber sacrificarse por su empresa.
- Capacidad para asumir riesgos y afrontarlos: El emprendedor debe calcular al máximo los riesgos, analizando su proyecto y su entorno, proveyendo el posible resultado, además se esforzará para intentar modificar todas las circunstancias negativas existentes y ponerlas a su favor minimizando riesgos innecesarios.
- Capacidad organizativa y de dirección: El emprendedor debe saber organizar y organizarse, trabajar en equipo, delegar funciones y sobre todo saber mandar. Además es conveniente que sea buen comunicador y con poder de convicción para transmitir adecuadamente sus ideas y que sean comprendidas por el resto de la organización y por terceros con los que se tenga que relacionar la empresa.
- Capacidad creativa, innovadora y emprendedora: La creciente competitividad en los mercados hace necesarios planteamientos creativos para tener éxito empresarial, así el 90% de las grandes innovaciones empresariales en los últimos tiempos han sido generadas por
nuevas empresas.
- Capacidad de liderar, motivar, formar un verdadero equipo y espíritu competitivo: El emprendedor deberá liderar su empresa, guiar hacia el éxito a sus colaboradores e implicarles al máximo en su idea empresarial y proyecto, crear un sentimiento de pertenecer a un grupo, hacer un equipo en el que todos luchen por un mismo objetivo, formando una "familia laboral", y cargarse siempre la empresa a sus espaldas en los momentos difíciles y sobre todo en los comienzos, además tendrá que dar a su empresa un cariz lo más competitivo posible para que sobreviva en las cada vez más duras condiciones del mercado.


2.Conocimientos profesionales:

- Experiencia en el sector y en el trabajo en el que pensamos competir: Es importante, pero no determinante, conocer las materias, máquinas y útiles necesarios para elaborar el producto o servicio. Si no se tienen los conocimientos profesionales necesarios se obtendrán con formación, buscando socios que complementen nuestros conocimientos o contratando servicios externos especializados.
- Conocimiento de experiencias ajenas similares: El traslado de experiencias desarrolladas en otras regiones o países, con las debidas adaptaciones, puede ser el origen de buenas ideas de negocios. También nos puede servir el conocer otras experiencias ajenas similares que se hayan dado en nuestro entorno, aunque hubieran fracasado, para sacar de ellas conclusiones viendo sus aciertos para imitarlos y sus fallos para evitarlos.
- Experiencia o formación como empresario: Es importante tener experiencia o al menos formación en cómo se dirige una empresa, pero no es determinante ni es garantía de éxito. Aunque no reunamos todas las características anteriores tendremos en cuenta que el empresario no nace, se hace. Así, aunque hay una serie de características innatas al emprendedor (capacidad de asumir riesgos, carácter innovador...), hay otros rasgos que se adquieren con el tiempo y están al alcance de la mayoría de las personas (experiencia, formación, conocimientos, contactos profesionales...).


Ser emprendedor es un oficio en el que cualquier persona con intuición e iniciativa puede triunfar. La clave del éxito está en la organización, la elección adecuada de socios y colaboradores, la adquisición de los conocimientos esenciales actualizándoles constantemente y la constancia y la fé en el proyecto.

Uno de los mayores mitos existentes sobre el emprendedor, es que debe ser un buscador de riesgos, cuando la realidad es que toda persona sensata (y el emprendedor sobremanera) desea evitar el riesgo.
Para marcar metas significativas, el emprendedor debe reconciliar lo que desea conseguir con lo que esta dispuesto a arriesgar.

Importante:
Crear una empresa y después dirigirla, exige mucha
dedicación y entrega, además una vez en marcha el negocio no se
puede cantar victoria pues lo más difícil es mantenerle y sacarle
rendimientos. Conviene que antes de lanzarnos a la aventura
empresarial reflexionemos sobre ello.